LAS MODEDAS DE ORO
No sabes si este es un relato verídico. Se te aparece en la mente como algo confuso , como cuando estas mirando a través de una espesa niebla. No sabes de donde viene esta memoria : una vieja lectura, un sueño, algo oido. No es lo único, recuerdas otras cosas , de otras épocas, de otras gente, posiblemente piensas que pueden ser recuerdos de una vida anterior. O varias.
Estas cosas no convienen que las digas. No son temas para personas serias.
Eras bastante joven, no adolescente, un joven adulto. Posiblemente te ocupabas de transacciones marítimas, seguros, despacho de mercaderías, pero de eso no tienes recuerdos, solamente suposiciones. Te parece que en algún momento está en una ciudad que era Boston, a fin del siglo XVIII; no sabes, pero estas seguro de esto. No sabes en que año, lo cierto, estas firmemente convencido, eran las primeras décadas de la independencia de Norteamérica. Ciudad floreciente y tumultuosa.
Estos son los recuerdos.
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Por mi actividad frecuentaba el puerto.
Fue alli que lo vi en varias ocasiones y tuve curiosidad de hablar con el. Era un hombre muy viejo, vivia, asi despues supe, en una pequeña choza cerca del puerto. Se sentaba en las tardes soleadas en los rollos de cuerdas para el amarre de los barcos, mirando en el vacio..
A pesar que intenté conocer algo de el, nunca supe su nombre; en la taberna los llamaban Limp. Alli comia su frugales pastos.
Cada día lo saludaba y de a poco empezamos a tener breves conversaciones. Me decía que allí le gustaba estar porque, siempre anduvo por el mar y tenia añoranza de los barcos, y un día, asi como de paso, me dijo que siempre en su vida había sido pirata o, no se, corsario. En mi recuerdo no lograba entender bien la diferecia .
Me decia, con cierta nostalgia, que esta profesión fue decayendo; los mejores armamento de los barcos, la mayor velocidad por el fuselaje y las velas , hizo que ser pirata además de peligroso daba poco rédito.
Ahora supongo que en realidad era corsario, porque el algún momento me pareció entender que cobraba una pequeña pensión, posiblemente del ayuntamiento del puerto.
Un día, al fin, me invitó a su cuartucho, dijo que tenia una sorpresa.
Cuando fui me mostró un barril, viejo y mohoso del cual, quitando una espita, llenó con ron dos generosas escudillas de terracota . Pero que ron!!!
Este ron, se hacia de una forma muy peculiar, en las antiguas colonias francesas del caribe. Los esclavos se sentaban en circulo alrededor de una tinaja de barro. Cada uno mascaba un trozo de caña de azucar, sin tragar, y luego la escupía en la tinaja. Y así seguido hasta que la tinaja estaba llena. Luego se la tapaba con un trozo de piedra pizarra y después de una tiempo se destilaba, obteniendo un ron incomparable. Ahora ya estas cosas no se hacen. Tal vez, alguien piensa que son cuentos para los turistas!
El ron me gustó mucho así que no fue la única vez que me llegué a su cuarto
Algo me contó de su vida, que tuvo muchas monedas de oro, algunas acuñada por los españoles, otras de las colonias inglesas y francesa y que fue gastando casi todas en las tabernas de las Antillas en ron y mujeres .
Ahora se quejaba que le quedaban pocas, decia de tres valores y en cantidad igual de cada una.
Ya no la gastaba.
Asi me enteré, cosa curiosa, que la guardaba en cinco bolsitas de cuero que contenían cada una la misma cantidad de monedas de cada valor.
Tambien me dijo que se entretenia jugando con las monedas.
Vaciaba las bolsitas y con las monedas hacia , con mucho cuidado, cuatro pilas iguales que también contenían la misma cantidad de cada tipo de moneda. ( ponía las mas grandes abajo y las mas chicas arriba ).
Después tomaba dos pilas cualquiera y la redistribuía en tres pilas iguales, también cada una con la misma cantidad de monedas.
Luego hacia lo mismo con las otras dos pilas , así que todas las monedas estaban distribuida en seis pilas iguales, cada una con la misma cantidad de cada tipo de monedas. Luego guardaba las monedas, en cantidad iguales, en las cinco bolsitas.
Nunca me dijo cuantas monedas tenia, pero siempre se quejaba que ya no le quedaban muchas.
Un día no vino al puerto, fui a preguntar a la taberna y me dijeron que habia muerto y el cuerpo lo habian llevado los guardias del ayuntamiento.
Quise saber que pasaba; ya habian preparado todo para el entierro, no habia nadie a quien avisar. Supe que encontraron las monedas de oro y que fueron destinadas al erario publico. Habia 50 de cada una.
Por hay no me di cuenta. Despues entendi que alguien debia haberse quedado con algunas monedas. Esto pasó siempre y sigue pasando.
Nunca supe lo que pasó con el barril de ron.
Es lo que mas lamento.
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no es tan facil como parece!!!!eso me dijeron, hay en residente en Brasil que me dijo que le está costando bastante
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